domingo, marzo 20, 2005

Los resquicios de la lengua española en un bar de campo.

A veces me asombro de las conversaciones que escucho al otro lado de la barra del bar. Me acerco a un parroquiano, Curro, aquel que le arrancó la nariz de un bocao a un gitano y jugó luego al fútbol con el apéndice sangrante, y, hablando con otro, dice:

Curro: "...no entiendo por qué haces eso, no entiendo a la gente como tú..."
Tío: -¿cómo?-
Curro: "Sí, la gente como tú... hay mucho Gilipollas" -se masca en el ambiente la pelea, el otro no tiene ni media leche, y no se le encara, obviamente, pero se acerca Pepe, el camarero, por si acaso-
Pepe: Currito, cariño, ¿qué quieres?
Curro: "¿Qué tienes de tapa?"
Pepe: Joder, Curro, si vas a hacerme pensar te largas.
Curro: "Joé, Pepe! ¡Que qué tienes de tapa!
Pepe: Tengo sandía
Curro: ¿Sandía?
Pepe: Sí, sandía, así mientras comes no te veo el careto ese que tienes.

Tras este alarde de ingenio, Curro se levantó y fue a mirar por sí mismo el expositor de las tapas, así Pepe, que llevaba apenas 45 minutos en la barra del bar, pudo:

1. quitar a ese animal de al lado del media-hostia.
y 2. ahorrar fuerzas y así no tener que desplazarse


...La verdad, quizás Pepe lo hizo sólo por esta última razón.

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