domingo, septiembre 25, 2005

Fin de semana bizarro

De este fin de semana puedo contar poco, ya que lo que pasó, se hizo o dejó de hacer afecta a otras personas, y no es plan de contar lo horriblemente cachonda y borracha que estaba esa zorra. Por eso, no contaré nada que afecte a terceras personas, así que... volveré a hablar de mis amiguitos LOS POLICÍAS NACIONALES.



Se está convirtiendo en costumbre que al acabar la noche (particularmente) me pare la policía, pero esta vez fue un pasote.

Después de abandonar el bar, nos dirigíamos a La Ballena, y a unos doscientos metros pasó un Picasso lleno pegatinas -"Mira ésos, ¡provocando!"- y al seguir caminando percibimos un coche tras Vito, Voltio y yo mismo, así que nos echamos a un lado para que pasara. El coche tuneao se paró a nuestro lado.

Poli parlanchín: Buenas noches.
Nosotros: "Buenas noches".
Poli parlanchín: A ver, ¿Por qué se han apartado cuando veníamos nosotros?
Nosotros: -nos miramos algunos segundos, mirándonos entre nosotros y al poli- "Vamos, -dije- ¡nos hemos apartado porque no quería montarme en su capó!"

-jejeje-

Poli parlanchín: Bien... ¿De dónde sois?
Nosotros: -eran las tantas en Muerto Real, ¿de dónde quería que fuésemos?- "De aquí".

-Se veía cómo nos medía con la mirada-

Poli parlanchín: Mmm... bueno... Decidme una cosa, ¿Ustedes sois antipolicías?
Nosotros: -Ante tamaña idiotez, estuvimos a pique de decirle que seguro que no hizo ni oposiciones ni nada, le dieron la placa al pasar a renovar el DNI, le vieron cara de Lince y le contrataron, pero no respondimos de inmediato, el alcohol que llevábamos encima no nos hizo pisar en falso. Callamos en un principio-
Poli parlanchín: -el poli añadió, a modo de excusa- No, veréis, es que la sensación que tenemos en este pueblo, y yo ya llevo seis años por aquí, es que hay un sentimiento antipolicía sobre todo de la juventud.
Nosotros: -como callaba y esperaba respuesta, dije- "No somos antipolicía, pero cuando la hemos necesitado nunca la hemos tenido".
Poli parlanchín: -asintiendo. Añadió algunas anécdotas, como que no tienen que ir todas las unidades y tal.-

Yo, bastante más bebido que mis compañeros, vi al poli ese como una oportunidad para preguntarle cosas y debatir, sobre todo preguntarle por qué tardan tanto siempre cuando hay bronca y por qué un compañero suyo nos dejó en medio de una riada y no hizo nada.

Poli parlanchín: -sonriendo- A ver, ¿estaba en peligro vuestra vida?
Nosotros: "No... bueno, podríamos haber cogido una pulm..."
Poli parlanchín: Po entonces ná, hizo bien -el hijo-la-gran-puta sin corazón, seguro que es su hijo el que tiene agua sobre las rodillas en invierno y mete la patrullera pa sacarlo-.

Y bueno, así siguió, después se sumó Jesús el del Ron Damón y empezó a rajar de lo que le habían robado y tal. La tertulia duró unos 15 minutos, quizás veinte.

Después lo pensé, y menos mal que no me pidió la documentación, ya que hacía unos minutos la dejé en el bar, en el cuadro de honor, jejeje. Total, lo tengo que renovar, diré que me lo robó alguien con la pinta de... (jejeje O;-D)

Esa noche tuvimos la oportunidad de conocer a Rum COCO, un tío bastante acabao y farsante. Algo me dice que le volveremos a ver en episodios aún más lamentables. Acabamos comiendo un Cundi y pico en el parque.

La noche siguiente fue más tranquilita, cerveza, pipas (un saco, para variar) y unos dardos en El Peter, donde nos martirizaron con Los Piratas, El Hombre Burbuja y demás música de nenas hemofílicas. No tuvimos más remedio que huír de allí y cobijarnos en La Gordería, aunque nos jodieron al Vito y a mí con los AC-DC, para regocijo del Voltio.

Volvimos a la panadería a eso de las cinco de la mañana, ritualizando la segunda cena de la noche entre colegas. Esta vez no hicimos lo de siempre, comer pan recién hecho a palo, no... ¡compramos tres euros de chicharrones! Dios... qué delicia, qué guapo ver cómo la grasa del chicharrón suda entre el pan caliente... ooooooooh... y todo eso, para más INRI, después de habernos llevado casi toda la noche hablando de las bondades del cochino, del jamón, de las chacinas, choricitos...



Hmmmmm... se me hace la boca agua... Normal, son las seis de la tarde y aún no he almorzado. Voy a ver qué pillo en la cocina.

Un abrazo!

Comentarios:
Jijiji

No solo nos vemos demasiado, sino que además escribimos sobre lo mismo. Por cierto,la foto de los chicharrones me suena...
 
Que cuando los hemos necesitado nunca han aparecido... ¡Qué gran verdad!

Seguro que está el hijo del señor alcalde (si el Cabezón tiene hijos, porque yo solo conozco a una hija) encerrado en medio de una riada con el agua metida hasta los huesos y movilizan a media comisaría.

Aunque bien mirado, nunca está de más tener a un amigo en la Poli... Ummm

Saludos!
 
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