domingo, junio 11, 2006

Disfrutando en er campito

Buenas,

Como cada año tras la feria, los trabajadores de la caseta intentan quedar y hacer una convivencia, y así dar buena cuenta de la carne sobrante y de las botellas empezadas. Este año no trabajé, pero mi hermano chico me invitó a este almuerzo, y luego le sonsaqué la invitación al jefe como quien no quiere la cosa.

El viernes anterior trabajé toda la noche hasta las 8am, y cuando me tumbé le dije a Álvaro que me despertase, que no me lo quería perder... y me despertó tres horas después de yo acostarme.

Fuimos al campo, al Marquesado, al terreno de un primo del jefe. Yo había estado allí un par de veces antes, y el lugar siempre me ha dado el mismo sentimiento: es un remanso de paz, es salir de la carretera, seguir un carril hasta la mitad del campo e invadirte la nada... sólo que en medio de ese terruño destaca una arboleda lineal de pinos, un verdadero oasis en medio del sol... un cenador con una parra espesa, una choza de cañas y barro, la construcción perfecta para que esté fresquita en verano y caliente en invierno.


  • En la foto se aprecia la parcela de Curro, donde hicimos el almuerzo. El rectángulo es el chozo y en la parte superior tó un sembrao de garbanzos tardíos.


  • Y bien, estuvimos bebiendo sangría, Rocío (la futura mujer de Curro) nos enseñó sus plantitas... y luego me fijé y vi en un matojo unas cuantas cabezas como éstas:



    Rocío me miró al oír mi silbido y sonrió, le preguntó a mi hermanito que si sabía lo que era y él negó. Rocío me dejó contestar a mí: ¡Opio tíiiiiiiiio! Adormidera suena menos fuerte... -Me corrigió Rocío-. Aquí nacen siempre, ésto se le daba a los niños en un trozo de tela a modo de chupete para que se callaran. La miré, miré a mi hermano y dije: Vamos a metérnoslo.

    Cortamos las cabezas, estaban secas... y como no tenía ni idea de cómo fumárnosla pos cogí un platito, puse las semillas sobre él y las machaqué con una piedra de afilar. Luego cogí un cigarro, lo lamí y como si fuera un nevaíto lo impregné de trozitos. Al ir quemándose las semillas crearon cercos de aceite que mojaban el papel, y aunque saber no sabía a casi nada, al rato noté la boca como dormida... No sé si fue sugestión, pero por si acaso dejé el majao de semillas apalancao y de vez en cuando iba, lo cogía y me preparaba otro.

    Llegó un colega de Curro, era vecino de allí, y llegó con su flamante Lanrobe nuevo.


  • Así, del mismo color e igual de radiante, sólo que de cuatro puertas.


  • Con el nota (Rafa a partir de ahora) empecé a hablar del anarquismo, del comunismo, de música... de todo vamos, y se picó y nos fuimos en el Defender a su cortijo.


  • Pincha en la foto para ver la distancia entre terrenos


  • Le llamaban Marina D'or sin yo saber el por qué, pero cuando vi la piscina con catarata lo comprendí todo (se aprecia en la foto). Junto a la piscina nos hicimos un petardo y con el calor que hacía me faltó tiempo para desnudarme y tirarme al agua.

    La casa de Rafa es un pasote, tiene hasta bodega y tó el nota... bufffff, una casa a medida, decorada con gusto y con vigas vistas. Un sitio chulísimo, en serio, y lo había hecho él aprovechando fines de semana con la ayuda de su mujer y amigos.

    Más tarde fuimos a recargar cubatas (por mi parte también un poco más de opio) y al rato largo, con los cubatas llenos, nos metimos otra vez en el LandRover... sólo que a Rafa le dio por hacer un París-Dakar y a tope por los carriles nos revoleó dentro del todoterreno como si fuera una coctelera... me puse perdido de Bacardí-Seven Up... pero llegamos al fin a su cortijo y de cabeza a la piscina!

    Perdí la cuenta de los cubatas, de los petardos, de los nevaítos de opio y de las veces que me reí... y la verdad es que fue muy fácil hacerlo porque no me privaba de nada en ningún momento.

    Recuerdo que Curro, alias El Koala, me vio al borde de la piscina con un cubata en la mano; le vi las intenciones y le grité que no, que tenía un cubata, pero estaba tan embravecido que pasó de mí y me tiró a la piscina... pero yo que soy perro bebedor, tuve la habilidad de salvar el cubata en plan Terminator 2 cuando muere. El muy hijoputa no se quedó satisfecho y se lanzó a la piscina sobre mí, intentando ahogarme para que derramara el cubata... pero ni eso, seguí con él en la mano fuera del agua como si fuera mi fusil, y al perder todo el aire que tenía en los pulmones tuve que zafarme de él e irme al borde a resollar. Tú, Koala! mira lo que me has hecho hacer!!! Me has derramado el cubata!!! -No! -dijo Rafa-, y me enseñó el cubata intacto, por lo visto mientras que me estaba ahogando me lo arrebató y lo llevó a la orilla sano y salvo. Uffff, fue como haber visto a un hijo mío ahogado y verlo correteando luego, uffffffff...

    Y ná, así, cuando cayó el sol nos fuimos a casa. Estaba tan cansado que cuando nos comimos una pizza Álvaro y yo me acosté del tirón... aunque tenía pensamiento de salir un rato ya no tenía fuerzas para nada... salvo para esparcir por mi patio un porrón de semillas de Papaver somniferum, jejeje.

    Fue un gran día, ojalá me hubiese llevado la cámara de fotos para inmortalizar la piscina, al Koala, a la cabaña, al campo... joer, son unos privilegiados éstos. Espero volver a verlos muy pronto.

    Un abrazo!

    Comentarios:
    Jo, que envidia colega. Y que recuerdos de cuando yo iba al pueblo, por Guadix (al decir lo de Marquesado me he acordado, porque a la zona donde solía ir yo también lo llamaban el Marquesado. En concreto, y si mal no recuerdo, el Marquesado de Zenete.

    Y también teniamos nuestras farras en casas grandes en mitad del campo. Ains... *suspiro nostálgico*
     
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